Dia 10: Accidentados en la cima de un volcan

8 de Agosto: Nos despertamos temprano y decidimos bañarnos nuevamente en las aguas termales, la ruta desde Landmannalaugar hasta Skaftafell, a través de la “Ring Road” en teoría es bastante rápida, un par de horas como mucho, luego de llegar a Hella claro

Decidimos entomces acercarnos al volcán más importante de Islandia, el Hekla, es una gigantezca montaña con nieve en la cima, el camino parece interminable, primero es una carretera de “gravel” o piedritas, luego de tierra y finalmente se convierte en un camino de solamente piedras grandes, accesible únicamente a camionetas 4×4 y bastante alejado de cualquier cosa viva.

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La razón por la que no hay nada vivo a horas a la redonda de Hekla, viene siendo porque este volcán entra en erupción aproximadamente cada 10 años, valiendo la pena resaltar que hace 12 años que no hace erupción.

 

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Decidimos llegar hasta el punto mas cercano posible, para eso tuvimos que pasar por lo que parecían una serie interminable de colinas de piedra y uno que otro pequeño río formado por glaciares cercanos. La última subida, super empinada y al igual que el camino anterior totalmente de piedras, fue un reto para nuestra camioneta pero cumplió su misión, alcanzó la tan esperada cima, con algo de vértigo para los pasajeros ya que el punto al que llegamos finalmente era un saliente, teníamos el vacío a la izquierda, derecha y adelante, no había suficiente espacio para dar la vuelta así que decidimos luego ir de retroceso hasta llegar a alguna parte con suficiente espacio para colocaros en sentido correcto, lo que no sabíamos era que eso no sería nada fácil minuts después.

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Nos bajamos a tomar fotos arriba del carro y con las estupendas vistas del Hekla, pensamos en hacer café o comer algún refrigerio pero el viento gélido lo hacía imposíble, sin duda el viento mas agresivo de todo el viaje, abrir las puertas de la camioneta resultaba una ardua tarea y caminar unos metros era un reto.

Luego de disfrutar la vista era momento de volver, todos dentro del carro y a encender la camioneta…

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– shhhcc, shhhcc, shhhcc. – Sin respuesta.

La batería estaba muerta, no había señal, eran aproximadamente las 8 de la noche, hora en la que la población Islandesa normalmente se encuentra en su mesa cenando y aunque ese no fuera el caso, para llegar hasta allí no habíamos visto rastro de vida en horas y horas de camino.

Luego de intentar algunas técnicas de MacGiver, sin buenos resultados, decidimos empujar la camioneta aunque sea un poco mas abajo para huír delo que parecía un huracán a nuestro alrededor, como habían piedras gigantes en todo el camino, había una y otra vez que empujar hacia adelate y atrás el carro para tomar el impulso necesario para pasar cada piedra, luego de repetir esto decenas de veces durante casi una hora, con barrancos a nuestros lados, empujando la camioneta “volteada” pudimos llegar a una bajada pronunciada (todavía con camino de piedras) pero era totalmente inclinada así que nos montamos todos en el carro y empezamos a descender, sin batería, el volcán Hekla, aproximadamente bajamos durante 20 minutos así, usando el freno de mano algunas veces para regular la velocidad y otras descendiendo a toda chola porque avistabamos alguna subida y necesitabamos el impulso.

Finalmente llegamosa nuestra meta: la carretera de tierra, en donde había una intercepción a algun otro sitio, una subida pronunciada hizo que este fuera el final del paseo con batería muerta y decidimos esperar un milagro islandés en medio de Mordor (el paisaje a nuestro alrededor era una réplica exacta del camino recorrido por Frodo, Sam y Gollum en la 2da / 3era película del señor de los anillos).

Luego de otra hora esperando, avistamos algo que se movía a lo lejos… Orcos? No… Una camioneta con un trailer… Les hicimos señas y se detuvieron, aparentemente era un grupo de geólogos a los que se les había hecho tarde mientras recorrían unas cuevas, casualmente tenían cables auxiliares y tal como habíamos pensado el problema era ese, nos auxiliarony pudimos seguir con nuestro camino.

Cambianos Skaftafell por Skógafoss ya que estaba anocheciendo y empezando a llover fuertemente, así que acampamos al lado de la famosa cascada. El sonido de la lluvia mas el de la cascada hizo que durmieramos excelente, también el cansancio de armar las carpas y cocinar en la lluvia pudo tener algo que ver en esto.

 

 

 

 

 

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Ingeniero en Aventuras, adicto a la adrenalina, acompáñame a recorrer el mundo. La vida es una sola, arriésgate y vive ahora.
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